Desde hace un tiempo mi hijo cuando llega a la casa se queja de encontrar a cada uno de los miembros
de la familia en frente de una pantalla, de tal manera que ni nos damos cuenta
de su presencia. Sus comentarios me han hecho reflexionar y quisiera compartir
con ustedes mis pensamientos.
Estamos viviendo en
una época privilegiada, nunca en la historia de la humanidad la tecnología
había avanzado tanto. En este mismo
momento que estoy escribiendo estas líneas estoy escuchando música de YouTube,
chateando con mi hija, puedo ver en mi celular
cómo va el tráfico en donde vivo, las noticias más importantes del mundo,
el estado de tiempo, veo a todos mis amigos que están conectados a través de
internet a redes sociales, y esto que vivo en un país en via de desarrollo, ya me
imagino cómo sería en los paises desarrollados.Nuestras vidas se
han cambiado completamente por el efecto del avance de la tecnología y la
ciencia. El mundo se ha achicado de tal
manera que ya no existen fronteras. Finalmente
el mundo se ha unido por este medio. Las barreras físicas desaparecieron.
En este mundo
mágico e interesante del internet todo es posible. Los niños de hoy y las
próximas generaciones viven y vivirán en una realidad completamente distinta a
los que tenemos la edad media.
Al mismo tiempo que
nos maravillamos con todo este avance, nos encontramos frente muchos desafíos culturales. Uno de estos
desafíos es la nueva cultura de comunicación que se está desplegando mientras la vieja se está desapareciendo
rápidamente. La cálida convivencia
humana se está dando su lugar a una convivencia virtual. Se percibe una nostalgia por aquellos tiempos que los
amigos en vez de usar skype o chat para
hablar, nos reuníamos y comíamos juntos.
Nostalgia por tener la familia unida en una sala conversando, los cuentos de
los abuelos, ver las expresiones vivas en vez de los “jajaja” y los emoticons
de los chats. He visto que la
comunicación entre las personas incluso es
más fluida por mensajes y chats que hablando en persona. En mi caso por ejemplo, a veces para hablar con mis
hijos cuando estamos a unos metros dentro de la misma casa, nos comunicamos por mensajitos de celular.
Existe una adicción a veces exagerada al
internet. Los pasatiempos como ir a un día
de campo no tienen mucho sentido sin los instrumentos tecnológicos. Sin
celulares e internet nos sentimos perdidos.
Que no se confunda,
no estoy criticando a la tecnología.
Quiero llamar la atención a una reflexión por su uso o el abuso de la tecnología.
¿Cuál es el
propósito de la ciencia y tecnología?
En un libro leí que decía “la esencia de la ciencia es el amor”.
Quizá por eso nos ha unido y ha quitado todas las barreras ¿Será que los
humanos hemos entendido eso?
¿No será que en
lugar de ser un medio, el instrumento se ha convertido en un fin en sí mismo?
Será que estamos
tan distraídos por los brillos de la tecnología
que nos hemos olvidado de nosotros mismos. Hemos olvidado
saludar al vecino que vive al lado, abrazar al abuelo que vive en la casa
abandonada y escuchar sus repetidas historias,
estrechar la mano del hermano,
fijarse en el rostro cansado del padre o la madre que llega de su trabajo y darles un
beso de bienvenida. Darse cuenta de las personas que vivimos juntos. Tener una
vida social en persona, de carne y hueso.
¿Nos estamos
acercando o nos estamos alejando?
Existe una soledad terrible en medio de tanta facilidad de comunicaciones y sigue avanzando como una enfermedad social.
¿Cuál sería la
causa de este alejamiento?
Seguramente no es
por la tecnología. Pero estamos distraídos por ello. La
tecnología ha crecido mucha más rápido
que nuestras almas. Esta facultad interna del ser humano que nos hace conscientes
de nuestra existencia y la razón de nuestro ser.Si pudiéramos
chatear por internet con nuestras almas quizá sabríamos como actuar. Hay
demasiada bulla en nuestras vidas que no podemos escucharnos a nosotros mismos.
Necesitamos un
momento de silencio, un momento de reflexión. Buscarnos a nosotros mismos y
conversar, ordenar nuestras vidas, dar prioridad a las cosas importantes, encontrar
el verdadero significado de la vida,
agregar valor humano a la
tecnología, para que este instrumento poderoso nos ayude cada vez más a
resolver nuestros problemas y tener una vida más integra. Enseñemos a nuestros hijos y las nuevas
generaciones el verdadero valor de la ciencia. Bueno, pero cómo
hacerlo, decirlo parece fácil, pero en la práctica es complejo y complicado.
Algunas
sugerencias practicas seria:
-
No luchar contra la ciencia,
mejor aprender e informarse de todo lo nuevo.
-
Planificar días de convivencia familiar.
- Conversar con los hijos en especial si son pequeños o
adolecentes para desarrollar su
discernimiento en el uso de internet.
Advertirlos de los peligros de entrar en los sitios que no es para ellos.
-
Tomar tiempo para hablar con los hijos para enterarse
de sus pasatiempos en Web.
-
No prohibir sino que educar.
-
Desarrollar el discurso verbal de los hijos, una forma de
hacerlo es discutir temas entre familia o amigos.
-
Preocuparse por los demás, hacer
más visitas a los amigos.
Además de estas prácticas, deberíamos conocer cuál es
nuestra esencia: ¿Quiénes somos? , ¿De
qué estamos hechos? Mucha gente en el
mundo cree que somos animales racionales, pero ningún animal se enfrenta con
los desafíos que el hombre ha enfrentado, ni sufre lo que el ser humano sufre. Los animales viven
y actúan de acuerdo a su naturaleza y por eso están bien consigo mismos, quizá
su único sufrimiento es lo que los hombres les hacen. Quizá el ser humano no actúa de acuerdo a su
verdadera naturaleza y por eso esta tan confundido. Muchos creen que
ser humano está compuesto del cuerpo
y alma o espíritu. Si es cierto eso, debemos de atestiguar que nuestro
cuerpo o la parte material está bien
nutrido, es decir todo aquello que necesitamos para el desarrollo corporal e
intelectual, lo tenemos a la mano. La ciencia y tecnología es una muestra de
esto. La otra parte de
nuestra naturaleza o sea nuestro
espíritu lo tenemos abandonado, casi ni lo conocemos, muchos hasta dudamos de
su existencia, pero no podemos explicar qué causa que fluya en nosotros los
sentimientos de amor y tristeza, de nostalgia, de ira u odio, de ternura o
compasión que muchas veces son más fuertes que nuestro razonamiento. Aunque no entendamos esta parte de nuestro ser,
merece nuestra atención por los problemas complejos que estamos enfrentando y
que a pesar del avance creciente de la ciencia y tecnología no se ha podido
resolver y se empeora cada vez.
La ciencia del alma:
Busquemos la ayuda
de una ciencia que si puede explicar esta
naturaleza de nuestro ser y sabe como
fortalecerlo, la ayuda de la religión. Justo
con este tema encontramos otras barreras: ¿Cuál religión? Por tanto tiempo
hemos visto muchos conflictos entre la
religión y la ciencia, que estamos confundidos y hemos tomado el rumbo de no
hablar de ello para no entrar precisamente
en discusiones que no nos llevan a una conclusión. Hemos tomado ciertos
valores como valores universales y hemos descartado la raíz de estos valores,
los hemos enseñado en las escuelas como un protocolo y no hemos profundizado en
ellos, ni lo hemos vinculado con la nutrición de nuestro ser espiritual.
Bueno este es un tema que me gustaría
desarrollarlo otro día. Por ahora puedo decirles que necesitamos buscar una
religión científica o sea basado en la ciencia y una ciencia religiosa o sea
basado en valores espirituales para hacer un
balance en todos los aspectos de nuestros vidas.
Que les parece si investigamos desapasionadamente este asunto, sin prejuicios y con el proposito de encontrar una luz que ilumine nuestras mentes y almas . Que nos ayude a nosotros y las futuras generaciones a caminar hacia el futuro con una visión clara y sin miedo.
Que les parece si investigamos desapasionadamente este asunto, sin prejuicios y con el proposito de encontrar una luz que ilumine nuestras mentes y almas . Que nos ayude a nosotros y las futuras generaciones a caminar hacia el futuro con una visión clara y sin miedo.
“La religión y la ciencia son como dos alas sobre
las cuales puede volar a las alturas la inteligencia humana, con las cuales
puede avanzar el alma humana. ¡No es posible volar con una sola ala! Si el
hombre tratase de volar únicamente con el ala de la religión, caería
rápidamente en el pantano de la superstición, mientras que, por el otro lado,
con sólo el ala de la ciencia tampoco podría progresar, sino que caería en el
cenagal desesperante del materialismo”. Abdul-Bahá