jueves, 17 de noviembre de 2011







TAN CERCA Y TAN LEJOS    

Desde hace un  tiempo mi hijo cuando llega a la casa se  queja de encontrar a cada uno de los miembros de la familia en frente de una pantalla, de tal manera que ni nos damos cuenta de su presencia. Sus comentarios me han hecho reflexionar y quisiera compartir con ustedes mis pensamientos.
Estamos viviendo en una época privilegiada, nunca en la historia de la humanidad la tecnología había avanzado tanto.  En este mismo momento que estoy escribiendo estas líneas estoy escuchando música de YouTube, chateando con mi hija, puedo ver en mi celular  cómo va el tráfico en donde vivo, las noticias más importantes del mundo, el estado de tiempo, veo a todos mis amigos que están conectados a través de internet a redes sociales, y esto que vivo en un país en via de desarrollo, ya me imagino cómo sería en los paises desarrollados.Nuestras vidas se han cambiado completamente por el efecto del avance de la tecnología y la ciencia.  El mundo se ha achicado de tal manera que ya  no existen fronteras.  Finalmente  el mundo se ha unido por este medio.  Las barreras físicas desaparecieron.
En este mundo mágico e interesante del internet todo es posible. Los niños de hoy y las próximas generaciones viven y vivirán en una realidad completamente distinta a los que tenemos la edad media.
Al mismo tiempo que nos maravillamos con todo este avance, nos encontramos frente  muchos desafíos culturales. Uno de estos desafíos  es  la nueva  cultura de comunicación que  se está desplegando mientras  la vieja se está desapareciendo rápidamente.  La cálida convivencia humana se está dando su lugar a una convivencia virtual.  Se percibe  una nostalgia por aquellos tiempos que los amigos en vez de usar skype o chat  para hablar, nos reuníamos y comíamos  juntos. Nostalgia por tener la familia unida en una sala conversando, los cuentos de los abuelos, ver las expresiones vivas en vez de los “jajaja” y los emoticons de los chats.  He visto que la comunicación entre las personas  incluso es más fluida por mensajes y chats que hablando en persona. En mi caso  por ejemplo, a veces para hablar con mis hijos cuando estamos a unos metros dentro de la misma casa,  nos comunicamos por  mensajitos de  celular.     Existe una adicción a veces exagerada al internet. Los  pasatiempos como ir a un día de campo no tienen mucho sentido sin los instrumentos tecnológicos. Sin celulares e internet nos sentimos perdidos.
Que no se confunda, no estoy criticando a la tecnología.  Quiero llamar la atención a una reflexión por su uso o el abuso de la tecnología.  

¿Cuál es el propósito de la ciencia y tecnología? 

En un libro  leí que decía “la esencia de la ciencia es el amor”. Quizá por eso nos ha unido y ha quitado todas las barreras ¿Será que los humanos hemos entendido eso?
¿No será que en lugar de ser un medio, el instrumento se ha convertido en un fin en sí mismo? 
Será que estamos tan distraídos por los brillos de la tecnología  que nos hemos olvidado de nosotros mismos. Hemos olvidado saludar al vecino que vive al lado, abrazar al abuelo que vive en la casa abandonada y escuchar sus repetidas historias,  estrechar la mano del hermano,  fijarse en el rostro cansado del padre o la  madre que llega de su trabajo y darles un beso de bienvenida. Darse cuenta de las personas que vivimos juntos. Tener una vida social en persona, de carne y hueso.     

¿Nos estamos acercando o nos estamos alejando? 

Existe  una soledad terrible en medio de tanta facilidad de comunicaciones  y sigue avanzando como una enfermedad social.     
¿Cuál sería la causa de este alejamiento?
Seguramente no es por  la tecnología.  Pero estamos distraídos por ello. La tecnología  ha crecido mucha más rápido que nuestras almas. Esta facultad interna del ser humano que nos hace conscientes de nuestra existencia y la razón de nuestro ser.Si pudiéramos chatear por internet con nuestras almas quizá sabríamos como actuar. Hay demasiada bulla en nuestras vidas que no podemos escucharnos a nosotros mismos.
Necesitamos un momento de silencio, un momento de reflexión. Buscarnos a nosotros mismos y conversar, ordenar nuestras vidas, dar prioridad a las cosas importantes,  encontrar  el verdadero significado de la vida,  agregar  valor humano a la tecnología, para que este instrumento poderoso nos ayude cada vez más a resolver nuestros problemas y tener una vida más integra.  Enseñemos a nuestros hijos y las nuevas generaciones el verdadero valor de la ciencia.  Bueno, pero cómo hacerlo, decirlo parece fácil, pero en la práctica es complejo y complicado. 

Algunas sugerencias practicas seria: 

-          No luchar contra la ciencia, mejor  aprender  e informarse de todo lo nuevo.
-           Planificar días de convivencia familiar.
-     Conversar con los  hijos en especial si son pequeños o adolecentes  para desarrollar su discernimiento en el uso de internet.  Advertirlos de los peligros de entrar en los sitios  que no es para ellos.
-          Tomar  tiempo para hablar con los hijos para enterarse de  sus pasatiempos en Web.
-          No prohibir sino que  educar.
-       Desarrollar  el discurso verbal de los hijos, una forma de hacerlo es discutir temas entre familia o amigos.
-          Preocuparse por los demás, hacer más visitas a los amigos.
Además de estas prácticas, deberíamos conocer cuál es nuestra esencia: ¿Quiénes somos? ,  ¿De qué estamos hechos?  Mucha gente en el mundo cree que somos animales racionales, pero ningún animal se enfrenta con los desafíos que el hombre ha enfrentado,  ni sufre  lo que el ser humano sufre. Los animales viven y actúan de acuerdo a su naturaleza y por eso están bien consigo mismos, quizá su único sufrimiento es lo que los hombres les hacen.   Quizá el ser humano no actúa de acuerdo a su verdadera naturaleza y por eso esta tan confundido. Muchos creen que ser humano está compuesto del  cuerpo y  alma o espíritu.  Si es cierto eso, debemos de atestiguar que nuestro cuerpo o la parte material está  bien nutrido, es decir todo aquello que necesitamos para el desarrollo corporal e intelectual, lo tenemos a la mano. La ciencia y tecnología es una muestra de esto.  La otra parte de nuestra naturaleza o sea  nuestro espíritu lo tenemos abandonado, casi ni lo conocemos, muchos hasta dudamos de su existencia, pero no podemos explicar qué causa que fluya en nosotros los sentimientos de amor y tristeza, de nostalgia, de ira u odio, de ternura o compasión que muchas veces son más fuertes que nuestro razonamiento.  Aunque no entendamos esta parte de nuestro ser, merece nuestra atención por los  problemas complejos que estamos enfrentando y que a pesar del avance creciente de la ciencia y tecnología no se ha podido resolver y se empeora cada vez. 

La ciencia del alma:  

Busquemos la ayuda de una ciencia que si  puede explicar esta naturaleza de nuestro ser y  sabe como fortalecerlo, la ayuda de la religión.  Justo con este tema encontramos otras barreras: ¿Cuál religión? Por tanto tiempo hemos visto muchos  conflictos entre la religión y la ciencia, que estamos confundidos y hemos tomado el rumbo de no hablar de ello para no entrar precisamente  en discusiones que no nos llevan a una conclusión. Hemos tomado ciertos valores como valores universales y hemos descartado la raíz de estos valores, los hemos enseñado en las escuelas como un protocolo y no hemos profundizado en ellos, ni lo hemos vinculado con la nutrición de nuestro ser espiritual.
 Bueno este es un tema que me gustaría desarrollarlo otro día. Por ahora puedo decirles que necesitamos buscar una religión científica o sea basado en la ciencia y una ciencia religiosa o sea basado en valores espirituales para hacer un balance en todos los aspectos de nuestros vidas.    
 Que les parece si investigamos desapasionadamente este asunto, sin prejuicios y con el proposito de encontrar una luz que ilumine nuestras mentes y almas . Que nos ayude a nosotros y las futuras generaciones  a caminar hacia el futuro con una visión clara y sin miedo.

La religión y la ciencia son como dos alas sobre las cuales puede volar a las alturas la inteligencia humana, con las cuales puede avanzar el alma humana. ¡No es posible volar con una sola ala! Si el hombre tratase de volar únicamente con el ala de la religión, caería rápidamente en el pantano de la superstición, mientras que, por el otro lado, con sólo el ala de la ciencia tampoco podría progresar, sino que caería en el cenagal desesperante del materialismo”.   Abdul-Bahá


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